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Esta tradición ancestral consiste en la colocación de la cruz sobre el techo de la casa recién terminada para consagrar la nueva morada antes que la familia la habite. Este rito se cumplió en la vivienda de Marcia Tenezaca, oriunda de Narancay Alto, como costumbre de los pueblos andinos.

Ofrendas a la Pachamama, danzas, sahumerio de la casa, el soplo y colocación de la cruz, lanzamiento de capillos y la pampa mesa se vivieron en el ritual del Wasipichana que se llevó a cabo en la vivienda de Marcia Tenezaca, oriunda de Narancay Alto.

Familiares, vecinos y amigos llegaron hasta la nueva morada que se inauguró como lo hacían los ancestros y en coincidencia con el Pawkar Raymi, una de las cuatro fiestas del calendario andino que se celebra en marzo.

A las 12:00 del pasado sábado los dueños de casa dieron inicio al rito que estuvo acompañado por momentos de lluvia, lo que se considera un buen augurio, pues representa la limpieza del cuerpo y el espíritu.

En la cosmovisión andina, el Wasipichana o Wasipichay consiste en el barrido de la casa para bendecir el nuevo espacio de convivencia familiar.

Wasipichana viene de la lengua kichwa ‘wasi’ que quiere decir casa y ‘pichay’ que significa limpiar, barrer, es decir, limpieza de la casa.

Tradición
Con la intervención de taytas y mamas se hizo la bendición de la cruz. Luego, el compadre de la casa, Nicolás Tenezaca, subió hasta el tejado de la vivienda, hizo el soplo con “traguito” a la cruz, procedió a colocarla y finalmente lanzó los capillos como “una ofrenda al ser superior”.

Los capillos son las monedas que saca de su bolsillo y las lanza a los invitados en señal de deseo de bonanza para la familia.

“Esta es una costumbre que viene de mis abuelos y nosotros la mantenemos. Hay que estar pendiente de la nueva casa y de sus habitantes, por eso el compadre tiene que ser alguien muy cercano a la familia”, expresó Nicolás, hermano de Marcia. La elección del compadre se hace también en base a su fe cristiana.

La cabeza del nuevo hogar es Marcia, por eso ella escogió un cari (hombre) como compadre en cumplimiento del principio de la dualidad que rige la cosmovisión andina.

La cruz representa el sincretismo cultural entre las costumbres originarias y lo católico. Es considerada un símbolo de protección que se coloca para que cuide la casa de todo mal. Los antepasados tenían la creencia de que esta figura, acompañada de gallos, aves o ángeles, ahuyentaba a los malos espíritus.

Antes de colocar la cruz se hizo el sahumerio de la casa con hierbas amargas para expulsar la mala vibra y después con humo dulce de hierbas aromáticas y fragancias para atraer la buena energía.

Pawkar Raymi
Marcia festejó además que la terminación de su vivienda haya coincidido con el Pawkar Raymi, una época de florecimiento y abundancia. “Hicimos un complemento del acabado de la construcción con el Pawkar Raymi, que significa un renacer, el inicio de un ciclo, un surgir de los granos tiernos”, dijo emocionada.

La mama Julia Tepán, madre de Marcia, hizo un llamado a preservar los saberes ancestrales en cuanto a ritos ceremoniales y alimentación, para retomar las costumbres de los abuelos que tenían una vida sana. En torno a una figura hecha con flores y frutas, Tepán agradeció a la Pachamama y a los cuatro elementos de la vida: el agua, el fuego, el aire y la tierra.

La ceremonia fue cerrada por Israel Sarmiento, oriundo de Gualaceo y compadre del Pawkar Raymi. “El rito inició con un agradecimiento a la Pachamama por los frutos y el cierre también es de agradecimiento, pero además es de, explicó Sarmiento, quien bendijo a una nueva warmi (una recién nacida) para su nueva vida, como símbolo de la fertilidad de la mujer y porque siempre se vuelve al vientre de la madre.

La ceremonia concluye con el compartir de la tradicional pampa mesa

Caldo, papas, gallina mote y colada de yaguana se compartieron en la pampa mesa con la que terminó la ceremonia del Wasipichana en la vivienda de Marcia Tenezaca, un compartir importante porque estrecha los lazos de unión entre la familia y el compadre. La ceremonia del Wasipichana se ha ido perdiendo con el paso del tiempo, en la actualidad se lleva a cabo, sobre todo, en sectores rurales.

“Antiguamente era una tradición, era común hacer la bendición de la casa de esta manera, en la actualidad muy pocos conservan la costumbre de poner la cruz”, recordó Carlos Ríos, familiar de Marcia Tenezaca.

 

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