Compartir

Esperanza, uno de los tiburones ballena que fueron marcados en el 2019 con el fin de conocer sus patrones de comportamiento y de movimiento, dejó de transmitir su ubicación. Así lo anunció el Presidente del Consejo de Gobierno de Galápagos, Norman Wray, en su cuenta de Twitter. Wray hizo el anuncio en medio de crecientes preocupaciones por la presencia de una flota pesquera de 260 buques de bandera extranjera ubicada fuera del límite de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de las islas Galápagos. La Armada del Ecuador aseguró el pasado 16 de julio que monitorea la presencia de los buques.  «Datos desgarradores», escribió Wray en Twitter antes de dar a conocer que Esperanza dejó de transmitir su ubicación en mayo del 2020 tras haberlo hecho por 280 días. Según Wray, Esperanza se desplazaba entre la ZEE y la Reserva Marina de Galápagos (RMG). En su mensaje Wray cuestionó la «coincidencia» entre la pérdida del rastro de Esperanza y la presencia de la «flota china» en Galápagos.

Al momento no hay evidencia de que Esperanza haya sido atrapada por la flota.  En el 2019, un equipo de científicos ecuatorianos, españoles, estadounidenses e ingleses desarrolló en Galápagos una investigación con el fin de conocer más sobre el tiburón ballena, el pez más grande del mundo. De acuerdo con la Lista Roja de especies amenazadas de la UICN, el tiburón ballena es una especie en peligro de extinción y su población está en descenso.

La pesca es una de las amenazas a las que se enfrenta esta especie. Según la UICN, los tiburones ballenas son pescados en varias ubicaciones del mundo. «En el sur de China, la pesca a gran escala del tiburón ballena parece estar en aumento», sostiene el sitio web de la Lista Roja. Sin embargo, el portal señala que si bien no hay misiones dedicadas a la pescar tiburones ballena, «son capturados y retenidos con frecuencia al ser avistados». En un viaje de 10 días que tuvo lugar a mediados de septiembre del 2019, investigadores recolectaron información en la isla Darwin para conocer más sobre los patrones de comportamiento y los movimientos del tiburón ballena. El fin era obtener datos suficientes para gestionar programas de conservación de esta especie.

Para ello, les colocaron a nueve escualos dispositivos de rastreo que enviaban datos sobre los movimientos del animal. Los dispositivos, de unos 25 centímetros, no representan una molestia para los animales, según dijeron en ese entonces los investigadores, pues eran una especie de pinza que era colocada en la parte dorsal del tiburón ballena.  A cinco de los nueve tiburones se les marcó con dos dispositivos que podían enviar registros hasta los 2 000 metros de profundidad. A los otros cuatro se les colocó uno que detectaba movimientos hasta los 5 000 metros de profundidad.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here