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Grace Reasco aguardaba la salida de sus dos hijas, Naima y Sally, del interior de un aula armada en un contenedor. Allí aprendían  probabilidades con dados. Un tutor les indicaba que cada lado opuesto sumaba 7 y, con esa lógica, se iba descubriendo las cifras por  arista.

“Aquí en un curso aprendí de manualidades en fómix y ahora con el centro de Emprendimiento seguí sobre talleres de negocios y marketing para manejar mi negocio”, comentó la madre, que el lunes pasado veía complacida del aprendizaje de sus dos hijas en áreas de robótica y matemáticas en las aulas STEM, uno de los últimos  planes del  Cabildo manejados en convenio con la Espol.

Este es uno de los más recientes programas educativos y sociales que lleva adelante la Dirección de Acción Social Municipal (DASE), que se creó en el año 2000.  Según dirigentes y sociólogos, tiene aspectos resaltables, aunque tienen  observaciones y consejos.

El trabajo se ha enfocado en  cuatro ejes: educación, emprendimiento, acción social e inclusión. Según el alcalde Jaime Nebot,  “nadie ha hecho”   una obra social como la de su gestión en   19 años. Esas cifras las mostró en un fascículo (ver imagen) compartido el lunes en este Diario. Por el ejemplo el programa Aprendamos ha tenido 1,5 millones de personas inscritas, así siguen programas de   emprendimiento, entrega de libros, centros de oficios y artes, becas, cursos y  más.

César Cárdenas, director del Observatorio Ciudadano de Servicios Públicos, al igual que el sociólogo Roberth Párraga, resalta los programas que se dan   a quienes no tiene acceso a una educación formal, como Aprendamos.  Dirigentes como   Guillermo Leones  piden inclusión de  grupos vulnerables.

“La inversión en lo social es bueno… lo triste es que no podemos garantizar que esa tablet se utilice para crecimiento humano o académico a quien recibe,  escapa al control municipal”, dice el docente  Párraga.

Sin embargo, Cárdenas considera que   los programas  se deben constituir  partiendo de una activa  participación en que  los ciudadanos aporten qué necesidades  tienen en sus barrios. “No hay mecanismos para opinar sobre los programas”, cita.

Entre las tareas   sociales, el Cabildo maneja   9 centros Cami y un Centro Polifuncional Zumar, que brinda más de diez actividades desde centros infantiles, centros de artes y oficios como arte y confección y gastronomía, atención en salud, terapias físicas y muchos más.

Allí, Gina Narváez, directora de Zumar, cuenta que atienden con “calidad y calidez” a 1.500 personas al día. Una de esas usuarias, Gina Rizzo, emprende con lo   aprendido en  cursos de gastronomía en Zumar.

En tanto, el sociólogo Gaitán Villavicencio, considera que algunas  cifras son “risibles” y que el modelo de “paternalismo” debe cambiar en  una propuesta estratégica con talleres que partan de un trabajo con sectores productivos a fin de enfrentar el desempleo e  informalidad. Agrega que el Cabildo debería preocuparse en mejorar la calidad educativa.

Cárdenas añade  que se debe analizar el funcionamiento de los 6 mil puntos de internet gratuito, pues varios registran ‘falla’ en conexión. (I)

Testimonios

Guillermo Leones, dirigente barrial de la parroquia Febres Cordero: Deuda con pueblo negro

“En diciembre del año 2015 ingresamos un pedido al alcalde Jaime Nebot,  se formó una comisión para la creación de un centro de desarrollo negro que se iba a hacer en el sector de la  Coviem, hasta ahora se lo hace… En los programas sociales se debería hacer política pública de abajo hacia arriba. Es una deuda del alcalde que se refleja en política de ejecución, no se lo ha hecho”

Oswaldo Ortiz, dirigente del colectivo urbano barrial de Guayaquil: Más cursos

“Se podrían dar cursos que sirvan como una herramienta de trabajo para el que lo hace, como de instalaciones eléctricas residenciales o de soldadura  que sirvan en dar empleo y sean un sustento diario para los hogares. En los cursos de computación, que se mejore la metodología y el pénsum. La parte teórica la dan muy bonita, pero la parte práctica no se queda, debería haber más práctica”.

Gaitán Villavicencio, sociólogo: Unirse al sector productivo

“Hay cosas válidas, nadie discute la validez. El problema es que no están insertos en una propuesta en términos estratégicos  para generar recursos humanos calificados, no para potenciar el talento humano. Hay sabor de paternalismo… se debería estar en consonancia con sectores productivos,  si no veamos los problemas de desempleo e informalidad, eso debió haber enrrumbado como se hizo con la promoción del turismo”.

César Cárdenas, director del Observatorio Ciudadano de Servicios Públicos de Guayaquil: Más participación ciudadana

“Hay que reconocer ha sido bastante buena la gestión, tiene algunas falencias que esperamos que sean mejoradas. Los cursos municipales como no están hechos desde una política pública de participación se hacen cosas que ayuden en ganarse un dinero pero no se introduce innovaciones para la gente sea realmente productiva, eso se lo hace escuchando a la ciudadanía”.

Grace Reasco, vecina del Guasmo Norte, beneficiada con programas sociales: Cursos nos ayudan

“Nos ayuda bastante los cursos en el CAMI. He logrado formar mi negocio con lo aprendido en el curso de manualidades. Ahora mis hijos están en curso de robótica y matemáticas les da mucha más seguridad. También he ido al Centro de Emprendimiento en que he aprendido a tener mi propia página,  también sobre manejo de negocios, marketing y redes sociales”.

Roberth Párraga, sociólogo y economista, docente de la Universidad de Guayaquil: Inversión social es buena

“Todo gasto o inversión que se haga en lo social en un país o   cantón siempre debe ser bien visto porque precisamente va  orientado a eliminar esas brechas de desigualdades, va a ser bien vista si tiene un gasto de calidad.  Esas ayudas sociales deben apuntar a  más personas, a las menos favorecidas por debajo de la pobreza, quizás se ha desviado a otras clases”.

Programa más libros

Este año, el Cabildo motivó la entrega de 600 mil libros para estudiatnes de escuelas fiscales, fiscomisionales y particulares. Ello, según autoridades municipales, representan un ahorro de alrededor de $ 11’400.000, según el valor de los libros en el mercado. Sin embargo, al Cabildo le representó una inversión de $ 698.000. Desde 2005 el plan ha economizado $150 millones a los padres.


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