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Este domingo, en distintos rincones del mundo se reunieron millones de mujeres con un objetivo en común: impulsar la lucha por sus derechos y la igualdad de género.

El 8 de marzo, jornada en que se celebra el Día Internacional de la Mujer, se ha convertido en una fecha clave en la agenda feminista, un movimiento que en la última década ha tomado impulso en América Latina y el mundo.

«El 2020 es el año de las mujeres», han dicho feministas y activistas, llamando a tomarse las calles y marchar por causas pendientes históricas.

Una mirada que también comparte la Organización de Naciones Unidas (ONU) que para conmemorar este día decidió impulsar una campaña denominada «Generación igualdad: por los derechos de las mujeres y un futuro igualitario».

«El mundo ha logrado avances sin precedentes, pero ningún país ha alcanzado la igualdad de género», dice el organismo en la presentación de su campaña.

«Hace 50 años —agrega—, llegamos a la Luna; en la última década, hemos descubierto nuevos ancestros humanos y hemos fotografiado un agujero negro por primera vez».

«Mientras tanto, existen restricciones legales que impiden a 2.700 millones de mujeres acceder a las mismas opciones laborales que los hombres. Menos del 25% de los parlamentarios eran mujeres en 2019 y una de cada tres mujeres sigue sufriendo violencia de género», se señala.

De esa manera, el plan de la institución es crear conciencia de que aún queda mucho por avanzar. Así lo explica a BBC Mundo la directora ejecutiva adjunta de ONU Mujeres, Asa Regner.

«Los gobiernos no han invertido los suficiente y no han implementado las medidas para terminar con las injusticias. Hablamos de salarios, de oportunidad laboral, de influencia política, de violencia e incluso asesinato. Tenemos que cambiar eso. Este es un llamado a la acción», dice.

Manifestaciones masivas

Al igual que la ONU, cientos de organizaciones alrededor del mundo convocaron eventos este domingo.

También lo hicieron los colectivos feministas, quienes lideraron las convocatorias a marchar en múltiples ciudades, además de cacerolazos.

En América Latina hubo manifestaciones masivas. En Chile, por ejemplo, miles de mujeres tomaron las calles de Santiago, la capital para luchar contra el machismo y el patriarcado.

«Este año la convocatoria será tres veces mayor que la del año pasado», le dijo Berta Robles Fernández, la policía a cargo de la seguridad del 8M en Chile, al periódico La Tercera.

Según los organizadores del evento, de la marcha participaron unos 2 millones de personas, aunque las autoridades dicen que fueron cientos de miles.

En México, miles de mujeres protagonizaron el domingo una histórica marcha en la capital y en otras ciudades del país en contra de la creciente violencia de género e impunidad, tras un abrumador aumento en el número de feminicidios.

El año pasado, casi 1.000 mujeres fueron asesinadas en el país por razones de género, un 137% más respecto al 2015, cuando se comenzaron a llevar registros oficiales, lo que ha desatado la indignación de la sociedad y presiones para que las autoridades tomen cartas en el asunto.

Las marchas de mujeres se replicaron en otros países de América Latina como Colombia, con consignas contra la violencia y Argentina, con un mensaje de reclamo por la legalización del aborto.

También se registraron importantes manifestaciones en Brasil, El Salvador y Ecuador.

«Lamentablemente seguimos sin tener políticas públicas que garanticen la no repetición de la violencia sexual y de género», manifestó a la agencia EFE, Keyla Cáceres, miembro de la Red Nacional de Jóvenes Feministas de El Salvador, uno de los países más peligrosos del mundo para las mujeres.

Además, en varias partes de Latinoamérica se convocó al paro el lunes, bajo el lema de «Un día sin mujeres».

«Si nuestro trabajo y vida no importa, nosotras paramos. Y si nosotras paramos, el mundo para», dice una de las convocatorias, que anima a las mujeres a dejar sus actividades ese día.

Pero ¿por qué hay tanta efervescencia feminista este año?

#MeToo y #NiUnaMenos

Si bien cada país tiene su propio contexto político y social, hay algo que comenzó a unir a las mujeres de todo el mundo en octubre de 2017: el movimiento #MeToo (en español, Yo También).

La corriente —que se inició en las redes sociales y se viralizó rápidamente con su nombre como etiqueta— surgió para denunciar la agresión y el acoso sexual que decenas de mujeres dijeron haber sufrido de parte del productor de cine estadounidense Harvey Weinstein.

Más tarde, sin embargo, se convirtió en un verdadero fenómeno mundial, cuando la actriz Alyssa Milano escribió en Twitter: «Si todas las mujeres que han sufrido acoso sexual escribieran ‘yo también’ tendríamos una idea de la magnitud del problema».

Y así, miles de mujeres alrededor del mundo compartieron sus historias de abuso sexual.

En forma paralela, en América Latina el movimiento contra la violencia de género y el femicidio #NiUnaMenos también comenzó a agarrar fuerza, con centenares de mujeres ocupando las calles y gritando consignas en contra de la violencia.

Y el año pasado, el colectivo chileno Las Tesis parece haber reunido todo esto que se venía gestando con su himno «El violador eres tú», que resonó en todo el mundo.

Todo estos ingredientes hacen que este Día Internacional de la Mujer sea, para muchos, excepcional.

¿Por qué se celebra el día de la mujer?

El Día Internacional de la Mujer tiene sus raíces en el movimiento obrero de mediados del siglo XIX, en un momento de gran expansión y turbulencias en el mundo industrializado, en el que la mujer comenzó a alzar cada vez más su voz.

La vida de la mujer en Occidente por aquel entonces era una continua historia de limitaciones: ni derecho a voto, ni a manejar sus propias cuentas, ni formación y con una esperanza de vida mucho menor que la masculina por los partos y los malos tratos.

Los historiadores coinciden en destacar como antesala directa del Día Internacional de la Mujer la marcha de mujeres que se vivió en Nueva York en 1908, cuando unas 15.000 se manifestaron para pedir menos horas de trabajo, mejores salarios y derecho a votar.

Un año después de ello, el Partido Socialista de América declara el Día Nacional de la Mujer, que se celebra por primera vez en EE.UU. el 28 de febrero.

En ese contexto, irrumpe en escena una mujer que pasaría a la historia como la impulsora del día de la mujer internacional: la comunista alemana Clara Zetkin.

Zetkin sugirió la idea de conmemorar un día de la mujer a nivel global en 1910 en la Conferencia Internacional de la Mujer Trabajadora en Copenhague (Dinamarca). Su propuesta fue escuchada por un centenar de mujeres procedentes de 17 países y aprobada de forma unánime, aunque sin acordar una fecha concreta.

Más tarde, en 1975, la ONU establece y celebra por primera vez el Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo, coincidiendo con el Año Internacional de la Mujer.

Y, desde entonces, este día ha sido consagrado como la jornada icónica en que las mujeres salen a las calles a reclamar sus derechos.

 

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