Compartir

Foto: Patricio Montaleza

Por Patricio Montaleza

El encuentro de más de un centenar de actores y gestores culturales con el nuevo alcalde de Cuenca, Pedro Palacios, y la mayoría de concejales electos, ocurrido un mes antes de su posesión, tuvo un ambiente similar al que podría tener un Cabildo Ampliado por la Cultura al hacer visible el estado crítico de este sector, así como las distancias y diferencias existentes entre la gestión cultural de la alcaldía saliente y la comunidad cultural cuencana. Sin duda fue el mejor insumo para que la nueva Alcaldía y el nuevo Concejo Cantonal articulen un proyecto cultural serio e incluyente con los aportes de la ciudadanía especializada en el tema.

Pedro Palacios destacó la importancia que tiene y que él dará a la cultura en el desarrollo económico de la ciudad. En todas las intervenciones de los actores culturales, a más de articular propuestas, fue unánime el distanciamiento entre lo operado como “política pública cultural” por parte de la Alcaldía anterior, la Comisión de Cultura del Concejo Cantonal y la Dirección de Cultura. Incluso Xavier Barrera, concejal reelecto por el partido del alcalde saliente, manifestó su sorpresa por la distinta y distante realidad de los gestores culturales que nada tiene que ver con la de los informes y la publicidad ponderada por los funcionarios municipales de cultura.  Andrés Ugalde, concejal electo por Renace, fue más allá y se comprometió en impulsar una auditoría a la gestión cultural de la administración saliente, cosa que aún no ha ocurrido.

La obsesión por el desmedido propósito político en el cual se convirtió el tranvía hizo que el alcalde anterior se desentendiera de la cultura. En esta área se sostuvo a personas que generaron muchos conflictos y descontento colectivos; tenían pocos y pobres resultados –reales- en beneficio de la colectividad, que contrastaban con el gasto y la promoción sobre los supuestos logros de una administración que movió varios millones de dólares en cultura pero que no pudo atender las necesidades ni impulsar los potenciales y capacidades del medio. Por eso no extraña que aunque estas dependencias municipales presenten lujosos informes y publicaciones sobre su gestión estos sean vistos con desconfianza por parte de gestores y emprendedores de la cultura.

El problema partió de la premisa errónea que manejaron la Comisión de Cultura del Concejo Cantonal Cabrerista y la Dirección de Cultura Cabrerista al señalar que “el presupuesto de cultura era algo que ellos habían ganado en elecciones”.  Aberración que sirvió  para marcar la hoja de ruta de un grupo empeñado en convertirse –mediante el usufructo del poder- en una especie de plutocracia cultural cuencana. Sus ejecutores: la concejala de cultura saliente, los directores de turno y los mandos medios que continúan enquistados en la Dirección de Cultura, quienes serían los encargados de desmontar el monstruo que ellos mismos crearon, además de proponer un nuevo modelo de manejo cultural. Mandos medios autonombrados oráculos del destino y rumbo de la cultura cuencana.  Señor Alcalde, hay que entender que un líder no puede ir a la guerra con soldados ajenos y  que en esta campaña que será su Alcaldía,  ingeniero Pedro Palacios, usted está dejando el poder –y los recursos de cultura-  en manos de la gente equivocada.

En la Asamblea de autoconvocados fue importante escuchar los criterios diversos y contundentes que apuntaron a la ausencia de una política cultural del período anterior, de la falta de transparencia e información sobre los presupuestos municipales de cultura y su manejo sobre los retrasos excesivos en los pagos, sobre cómo los mandos medios de la Dirección de Cultura se apropiaron de proyectos presentados por los gestores culturales cuencanos para presentarlos luego como si fueran de su autoría. Y de un fantasmagórico y costoso plan denominado 20-30.

Un encuentro con los actores y gestores culturales fue una buena señal de inicio para la nueva administración. La mala noticia –que todos sabíamos inevitable- llegó: la administración anterior no solo que no fue capaz de impulsar adecuadamente la cultura en Cuenca sino que la convirtió en su caja chica y usó abusivamente casi todo el presupuesto del 2019.  No sería justo que con todos esos antecedentes, señor Alcalde de Cuenca, usted decida eliminar el desarrollo de la economía de la cultura del presupuesto 2019 y que el poco dinero que se le asigne priorice –únicamente- pagar sueldos de contratos heredados de la alcaldía anterior.

Llama la atención que el Alcalde prefiera mantener a un personal al que no le importó el desarrollo de la cultura cuencana. ¿Es esa su visión del aporte de la cultura al desarrollo económico de la ciudad? La imagen de decenas de actores culturales reclamando respeto es el mejor espejo en el cual usted y los concejales pudieran verse para tomar cualquier decisión presupuestaria, porque es el retrato de una ciudad que votó por la opción de cambio y por la promesa de avanzar hacia algo nuevo y distinto a lo pasado.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here