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La EMAC recolecta en esta ciudad alrededor de 15.000 toneladas de desechos sólidos al mes, de las cuales solo 115 corresponden a residuos que pueden ser reutilizados. Un estudio nacional indica que aquí la clasificación de basura es positiva, pero las autoridades aseguran que no es la mejor.

Entre 490 y 500 toneladas de desechos sólidos recolecta la Empresa Municipal de Aseo para Cuenca, EMAC, al día. Esto quiere decir que, al mes, se producen alrededor de 15.000 toneladas de residuos, de las cuales solo 115 corresponden a materiales que pueden ser reciclados a futuro.

“La mayoría de los cuencanos no están conscientes de la importancia del reciclaje”, dice Andrea Arteaga, gerente de la EMAC, luego de dar a conocer estas cifras.

Panorama
Un estudio realizado en 2014 por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, INEC, arrojó un resultado positivo para esta ciudad, pues indica que Cuenca es donde más se clasifica residuos, con un tanto del 43,15 por ciento. “El alto porcentaje de clasificación que realiza Cuenca se debe a la aplicación de las ordenanzas relacionadas con la clasificación de residuos”, asegura el INEC.

Sin embargo, al llegar al relleno sanitario de Pichacay, ubicado en la parroquia Santa Ana a 21 kilómetros de la urbe, el panorama es distinto.

En teoría, aquí deberían llegar únicamente las fundas de basura de color negro que contienen desechos sólidos que no pueden ser aprovechados a futuro.

Pero una cantidad considerable de botellas plásticas, cartón y papel demuestran lo que expone Galo Vásquez, técnico de Pichacay: “En la práctica, hay un rendimiento bajo en cuanto a separación”.

Las fundas celestes que están destinadas para guardar el material reciclable se confunden en la enorme pampa del relleno sanitario con las negras.

Esto genera preocupación en los recicladores, según explica Vásquez, pues incluso las fundas celestes que llegan a las asociaciones les dan un doble trabajo. “Al momento de abrirlas, los trabajadores se encuentran con cáscaras de naranja, pañales desechables e incluso papel higiénico cuando van a clasificar”, cuenta el funcionario.

María Clementina Rivera, recicladora de la Corporación ARUC, lo confirma al abrir una de las fundas celestes. Aquí, además de botellas plásticas, están desechos alimenticios, lo que para ella implica un esfuerzo mayor. Rivera forma parte de los 270 recicladores registrados por la EMAC; pero, según Arteaga, en Cuenca se contablizan 550.

Cultura
El técnico de Pichacay no descarta que esta falta de ‘cultura de reciclaje’ de los cuencanos se deba a un desconocimiento al momento de realizar la separación de los desechos. Así también, Vásquez y Arteaga coinciden en que se trata de “un trabajo de corresponsabilidad institucional y ciudadana”.

La clasificación y el uso de materiales reciclables ayudan a conservar los recursos naturales renovables y no renovables. Por eso, con campañas, la EMAC pretende fomentar esta práctica.

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