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El próximo 29 de noviembre el bioparque Amaru abrirá las puertas de la Selva Arutam, un espacio dedicado a la protección de esta especie que se encuentra en condición de vulnerabilidad a nivel del Ecuador.

Una pareja de jaguares que se encontraba en riesgo por el hacinamiento en el que vivían en un centro de manejo de Morona Santiago, serán ahora embajadores de la protección de esta especie en estado de vulnerabilidad en el país.

El próximo 29 de noviembre en el bioparque Amaru se abrirán las puertas de la Selva Arutam, un espacio destinado a dos jaguares hermanos, hembra y macho, que permitirán que la ciudadanía conozca de cerca a esta especie, cuide su hábitat natural y evite su desaparición.

Ambos especímenes estaban expuestos a conflictos con la manada y estaban domesticados al punto de que la reinserción en su hábitat natural representaba un riesgo para su vida.

Fernando Juela, técnico del Ministerio del Ambiente en el Austro, explica que el mayor riesgo para la conservación de la especie en Ecuador es el conflicto con el hombre.

La expansión de la frontera agrícola y ganadera, tanto en la Amazonía como en la Costa del país, ha invadido el hábitat natural del jaguar, lo que genera que esta especie, en estado natural, baje a los potreros o zonas de pastoreo y ataque a las reces. En contraparte, son atacados por el hombre, que también acaba con sus presas naturales como el venado o la guanta.

El 90 por ciento de la población mundial de la especie se concentra en la Amazonía, de donde provienen los dos jaguares del bioparque Amaru.
De acuerdo a Juela, la reproducción no es una prioridad por ahora. “Por el momento se harán estudios para el manejo de la especie en cautiverio, para mejorar sus condiciones de vida” explicó el técnico.

El director del Bioparque Amaru, Ernesto Arbeláez, sostiene que, desde hace seis meses, la Asociación de Zoológicos del Ecuador, que tiene a su cargo 17 especímenes, trabaja en un programa para estudiar la biología del animal, técnicas de reproducción y asegurarse de que todos los centros del país cumplan con los estándares de niveles de vida óptimos para el jaguar.

Según Arbeláez, la reproducción de la especie no está descartada, pero se hará a futuro con la intención de devolver las crías a su hábitat natural.

La prioridad es la conservación. Juela y Arbeláez coinciden en que la Selva Arutam, el espacio donde permanecerán los jaguares, no debe ser solo un centro de investigación y posible reproducción, sino que debe convertirse en un espejo de lo que pasa en nuestra Amazonía y un ejemplo de protección.

La mejor forma de aportar a este programa, indica Arbeláez, es visitando el bioparque, conociendo de cerca la realidad y belleza de los jaguares y replicando el mensaje de conservación ambiental.


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