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Iglesia católica se fusiona con periodismo y mundo digital

El padre José Gabriel Vera, director de la Secretaría Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Española.

“Hacer llegar a las personas la verdad más profunda de aquello de lo que está hablando, o sea lo que es de verdad la Iglesia (…)”, es la misión del periodista que cubre el área religiosa según el padre José Gabriel Vera, director la secretaría Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Española.

La labor del periodista, dice, es primero conocer la verdad profunda de la Iglesia y luego contarla, y poner al alcance de los demás con los matices que tiene la verdad.

“La verdad en la institución formada por personas, no es una verdad plana, no es una sin color, sin aristas, sino qué hay dentro de todo esto de cómo son las cosas, pues hay personas que son muy fieles, (otras) que son un poco infieles, que tienen problemas, en el fondo todos actuamos con millones de matices en nuestra vida”, afirma.

Indica que hay que conseguir dar el color general de la Iglesia. “La Iglesia (son) pinceladas de muchísimos colores distintos y el periodista tiene que poder contar el color general de la Iglesia e ir contando también los matices de color que tiene la Iglesia”, apunta Vera, quien tiene previsto ofrecer mañana el seminario taller ‘Iglesia comunicativa’, en Quito. El lunes estuvo en Guayaquil.

Sobre los seminarios que dicta, señala que son charlas que harán comprender la labor que realizan tanto los periodistas como las personas que se encargan del área de comunicación de la Iglesia, “para que unos y otros podamos entendernos un poco mejor”.

Iglesia, un ejemplo

La Iglesia en general está llamada a una ejemplaridad muy alta y su responsabilidad es alcanzar esa ejemplaridad, asegura el sacerdote español. “Por eso el fracaso en esto, en esta forma de vida dentro de la Iglesia, la vida sacerdotal, el fracaso es una gran decepción, es un gran dolor, es un gran daño (…)”, sostiene Vera.

En el tema de los abusos, dice, la primera preocupación de la Iglesia son las víctimas. “La primera preocupación es atender a la persona que ha sido dañada hasta reintegrarla en su dignidad en todo lo que sea posible, hay veces que es un daño irreparable (…)”, asegura.

Luego, comenta, se deben poner de inmediato los medios para que no se pueda repetir el daño que se ha causado. “Sí ha sido a través de una persona, de un sacerdote, por supuesto impedir que esa persona pueda volver a actuar”, afirma.

Posteriormente, agrega que “se deben poner los medios formativos y educativos para que eso no se dé en ningún sacerdote en el futuro”. “Ese es el proceso que también tiene que atender la comunicación (…)”, apunta el sacerdote.

Era digital en la Iglesia

Como un “continente digital” ha definido la Iglesia, las redes sociales, según Vera.

“Un nuevo continente, un sexto continente, donde se encuentran miles de millones de personas. Un continente en el que las personas viven, trabajan, se relacionan, compran y venden (…), es un lugar donde la gente vive el mundo digital y por tanto es el lugar donde Dios tiene que ser anunciado”, dice.

Una persona que navega tiene que poder encontrarse con Dios, “por tanto hace falta gente que en la Iglesia se haga presente en ese continente”. Es consciente de que en algunos puntos con el mundo digital pueden ser buenos, así como malos, pero “es un mundo al que hay que ir”, afirma.

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