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Durante el último período glacial Gran Bretaña estaba conectada con el resto de Europa a través de un vasto puente terrestre llamado Doggerland. La situación cambió con el final de la glaciación, cuando no solo aumentó el nivel del océano, sino que además tuvo lugar el llamado evento de Storegga. Con este nombre se conoce un enorme deslizamiento que ocurrió al norte de las costas de Noruega en el año 6.200 a. C., y que provocó un megatsunami que contribuyó a la destrucción de las tierras que unían Europa continental y el futuro Reino Unido.
Desde 1931, cuando un pescador halló un arpón mesolítico en el banco de Dogger, en el centro del mar del Norte, se han acumulado bastantes pruebas que confirman esa versión de la historia geológica del planeta. No obstante, hasta hace poco no había confirmaciones de otro tsunami originado en el sur de Gran Bretaña. El estudio de un equipo internacional de investigadores publicado este miércoles en la revista Geosciences proporciona estas confirmaciones y ofrece nuevos detalles del devastador evento.
En particular, en un lugar del lecho marino ubicado a unos 50 kilómetros de la actual costa de Norfolk, en el este de Inglaterra, los científicos descubrieron una masa de sedimentos asociados con el tsunami, una capa de piedras, conchas y sedimentos estuarinos de cerca de medio metro de grosor.
Tanto la datación por radiocarbono como otros tipos de análisis —como el estudio de geoquímica y paleobotánica, además del ADN sedimentario antiguo— confirmaron que el depósito puede estar vinculado al evento de Storegga. Además, permitieron concluir que no hubo uno sino «tres grandes eventos de olas».
Afectó a los humanos pero no acabó con Doggerland
En cuanto al impacto del tsunami en la vida de los habitantes prehistóricos de la zona, los investigadores opinan que «en esas áreas costeras, donde las poblaciones humanas mesolíticas podían haber residido durante la mayor parte del año, los asentamientos se habrían visto gravemente afectados». Al mismo tiempo, advierten que las olas no fueron el golpe final de Doggerland, que acabó desapareciendo bajo el mar: «La evidencia sugiere que el paisaje se recuperó temporalmente y que […] la inmersión final de las partes remanentes de Doggerland ocurrió después del tsunami de Storegga».
Según el autor principal del estudio, el profesor Vince Gaffney, de la Universidad de Bradford, «la exploración de Doggerland, un paisaje perdido bajo el mar del Norte, es uno de los últimos grandes desafíos arqueológicos de Europa».
«Este trabajo demuestra que un equipo interdisciplinario de arqueólogos y científicos puede revivir este paisaje e incluso arrojar nueva luz sobre uno de los grandes desastres naturales de la prehistoria, el Tsunami de Storegga», afirma el investigador, citado por un comunicado de la Universidad de Warwick.

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