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El texto elaborado por la Casa Blanca fue publicado en su sitio oficial y alabado por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, como «un gran plan para Israel». Las autoridades palestinas, contrariamente, rechazaron la propuesta de manera casi inmediata. Veamos sus disposiciones principales.

Los autores del documento aseveran que una paz verdadera entre las dos naciones puede ser acordada solo después de que se solucionen los graves problemas territoriales, que resultan en la división del territorio palestino y en la existencia de enclaves israelíes en Cisjordania.

«Cualquier propuesta de paz realista requiere que el Estado de Israel haga un compromiso territorial significativo que permita a los palestinos tener un Estado viable, respetar su dignidad y abordar sus legítimas aspiraciones nacionales», indica el plan.

La propuesta presupone aumentar el territorio palestino y crear dos áreas de tamaños comparables al de la Franja de Gaza al sur de este enclave. Una de ellas será una zona de industria avanzada y la otra, un área agrícola y residencial. A cambio, en Cisjordania se conservarán 15 asentamientos israelíes.

Como resultado, el 97% de hebreos y árabes vivirán en asentamientos conectados directamente con el resto del territorio de sus países, asevera el documento.

Jerusalén

El plan de Trump prevé que «Jerusalén siga siendo la capital soberana del Estado de Israel». Durante su discurso de presentación del plan de paz, el presidente de EE.UU. ha recordado que Washington ya reconoció ese estatus para la ciudad en diciembre de 2017.

Al mismo tiempo Trump ha indicado que el plan permite alEstado árabe establecer su capital «en la sección de Jerusalén Este ubicada en todas las áreas al este y al norte de la barrera de seguridad existente, incluyendo Kafr Aqab, la parte oriental de Shuafat y Abu Dis». La sección palestina de la ciudad podría ser llamada con su nombre árabe, Al Quds, u otro nombre determinado por el Estado de Palestina, indica la propuesta.

Washington abrirá una nueva Embajada en Jerusalén Este si se acepta su plan de paz para resolver el conflicto entre Israel y Palestina, declaró Trump.

Al mismo tiempo, el proyecto prevé la renuncia voluntaria de las autoridades palestinas de una parte de su soberanía.

«Una solución realista les daría a los palestinos todo el poder para gobernarse a sí mismos, pero no los poderes para amenazar a Israel. Esto implica necesariamente limitaciones de ciertos poderes soberanos en las áreas palestinas», esboza el plan y detalla que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) serán quienes controlarán el espacio aéreo sobre el Estado árabe y las aguas territoriales de Palestina frente a la Franja de Gaza. Dos cruces en la frontera con Jordania, que serán incluidos en la red de carreteras palestina, también estarán bajo control de Israel.

«La soberanía es un concepto amorfo que ha evolucionado con el tiempo. […] La noción de que la soberanía es un término estático y constantemente definido ha sido un obstáculo innecesario en negociaciones pasadas. Las preocupaciones pragmáticas y operativas que afectan la seguridad y la prosperidad son lo más importante», explican su posición los autores del plan.

A cambio de renunciar parcialmente de su soberanía, el plan de Trump promete a Palestina la creación de una considerable infraestructura y el subsiguiente enorme crecimiento económico.

En particular, se prevé la construcción de un túnel subterráneo que unirá sus dos partes, la Franja de Gaza y Cisjordania, que hasta ahora no están conectadas entre sí. Asimismo, el Estado árabe tendrá acceso a los puertos israelíes de Ashdod y Haifa.

Se afirma que, combinadas con una masiva inversión de fondos en el Estado Palestino, esas medidas generarán prosperidad económica. Así, los autores del plan calculan que tras los 10 primeros años de convivencia de los dos Estados el PIB palestino aumentará en más de dos veces y la tasa de pobreza se disminuirá en el 50%. Se prevé la creación de más de un millón de puestos de trabajo.

Los refugiados palestinos

En 1948 y 1967, cerca de un millón de árabes huyeron de sus hogares en Palestina ante el avance del Ejército israelí. Actualmente, el número de los refugiados y sus descendientes se estima en cerca de 5 millones de personas. La propuesta de Trump busca privarlos de la posibilidad legal de regresar a Israel.

«No habrá derecho de retorno ni de absorción de ningún refugiado palestino en el Estado de Israel», destaca el plan, que dibuja tres opciones para los refugiados: obtener el pasaporte del Estado Palestino, naturalizarse en su país de residencia o trasladarse a otro Estado.

Enrique Refoyo, especialista en geopolítica de conflictos, señala que las supuestas ventajas del plan de Trump para los palestinos no son más que un juego con el lenguaje, ya que estima que al presidente norteamericano ante todo le importa conseguir los titulares y atraer más atención hacia su figura.

 

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