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El 21 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Lengua Materna, celebración que fue proclamada por la UNESCO en noviembre de 1999. En pueblos del Cañar se ha dejado de transmitir el kichwa de padres a hijos, una realidad que se combate con la Educación Intercultural Bilingüe.

La falta del traspaso generacional de padres a hijos, el uso de las nuevas tecnologías, la redes sociales, la globalización, la discriminación y la migración, son entre otros los factores que provocan el desuso del idioma materno.

El 21 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Lengua Materna, celebración que fue proclamada por la UNESCO en noviembre de 1999 y se ha observado en todo el mundo desde el año 2000.

Con 14 nacionalidades y 18 pueblos indígenas, Ecuador cuenta con lenguas ancestrales como el awapit, achuar chicham, cha’palaa, a’ingae, siapedee, baaikoka, paaikoka, shuar chicham, tsa’fiki, wao tededo y kichwa. Sin embargo, entre el 2012 y 2017 se extinguió el andoa y quedan solo tres hablantes del sapara, según la Secretaría de Educación Intercultural Bilingüe.

En la enseñanza de la lengua materna se han registrado avances y retrocesos. En el contexto familiar, sobre todo entre la población joven, se ha dejado en segundo plano el aprendizaje del idioma materno.

Y es que el núcleo familiar de los pueblos y comunidades se considera como el punto clave para la transmisión del idioma.

“En la provincia del Cañar ya no se aprende el kichwa como primera lengua, los padres prefieren hablar el español y transmiten esto a sus hijos”, lamentó Andrés Quindi, vicerrector del Instituto de Educación Intercultural Quilloac.

Aseguró que esta pérdida se ha dado de forma progresiva durante los últimos 15 años, como consecuencia de la migración y las nuevas tecnologías.

Magdalena Guamán, docente del Departamento de Estudios Interculturales de la Universidad de Cuenca, atribuye la pérdida además a la discriminación y desvalorización de la lengua desde la era de la Colonia.

Según la UNESCO, una lengua está en peligro cuando sus hablantes dejan de utilizarla, cuando la usan en número cada vez más reducido de ámbitos y cuando dejan de transmitirla de una generación a la siguiente.

Frente a esta realidad se trabaja desde la Educación Intercultural Bilingüe, EIB, para fortalecer y motivar el uso del lenguaje materno, no solo en el entorno familiar, sino en el educativo y en otros contextos.

Fernando Yánez, coordinador del Departamento de Estudios Interculturales de la Universidad de Cuenca, enfatizó en la importancia de la conservación de las lenguas originarias. “Las lenguas son sistemas de conocimiento. Una lengua no solo es un medio de comunicación. Tiene taxonomías, permite la autodeterminación, es decir, identificarse con una cultura, y algo importante es que la lengua no son solo palabras, también son gestos”, explicó Yánez.

Agregó que las lenguas han servido como una forma de discriminación y aunque eso ha cambiado se mantiene cierto rechazo a los idiomas indígenas. “Cuando la Conquista llegó a América la primera forma de dominarnos fue poner la lengua materna como algo del demonio y eso implicó una aculturización con el castellano, pero se mantuvo en territorios alejados”.

Recalcó, sin embargo, que hablamos un “castellano kichwizado” que se refleja en expresiones como “darás viendo” o “no seas malito”, con el diminutivo que viene del kichwa, una lengua amable.

Los expertos coincidieron en que el nivel de peligro de extinción de las lenguas indígenas, en general, es preocupante, por lo que hicieron un llamado a instituciones públicas, privadas, a las familias, al profesorado, tanto de la EIB como los hispanohablantes a tomar acciones para fomentar el uso de las lenguas.

“La Constitución visibiliza la interculturalidad, sin embargo, en la praxis sí hace falta mayor inversión económica para fortalecer la EIB”, mencionó el rector del Instituto Intercultural Quilloac, Daniel Fajardo.

El Departamento de Estudios Interculturales de la U. de Cuenca trabaja en distintas áreas. “Cuando hablamos de conocimiento, el primer elemento a tener en cuenta es la lengua materna”, dijo Yánez.

“Hablar de la pérdida de una lengua, es hablar de la pérdida de una cultura, de una memoria histórica. Se pierde parte de nuestra vida”, concluyó Quindi.

 

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