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La Catedral Vieja quedó pequeña como escenario para el concierto navideño que la noche del viernes ofrecieron la Orquesta Sinfónica de Cuenca en unión con los coros infantil y juvenil del Conservatorio Superior y Colegio de Artes “José María Rodríguez”. Una pantalla gigante ubicada en el atrio del templo ayudó a ampliar el aforo.

Con los coros no solo tenía que hacerse el ensamble de voces de cantores con considerable diferencia de edad, sino que debieron integrarse a la orquesta y cantar en otros en idiomas, temas como el “Aleluya” y el “Adeste fideles”, que tuvo un sonido solemne.

Las voces tempranas de los más pequeños fueron protagonistas en canciones como “Campana sobre campana”. “Blanca navidad” siguió con el mensaje de amor y fraternidad,, con la orquesta interpretando en un tono más contemporáneo.

El momento de cantar “la noche de nochebuena, noche de felicidad” fue como un intercambio de voces entre los más pequeños y los mayores de los coros. El público de dentro y afuera aplaudía, entusiasta, esta presentación con que las dos instituciones musicales festejaban la navidad con la familia cuencana.

 

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