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En Cuenca hay 8 instituciones para denunciar la violencia

Si vive una situación de injusticia o maltrato en el hogar o en el trabajo, o si presenció agresiones, hay entidades públicas y privadas que pueden actuar ante esto; bastará con una llamada, o acudir a las unidades especializadas de justicia o a los centros privados de atención de víctimas para tener el apoyo necesario.

Sin miedo y con ganas de tener una vida digna, una vida feliz, las mujeres están llamadas a presentar denuncias de los casos de violencia ya sea porque ellas son las víctimas o porque conocen de otras mujeres que viven injusticias.

¿Cuáles son los pasos a seguir si hay violencia en el hogar o en el trabajo, a dónde debo acudir?
Lo primero es pedir ayuda, sea a un familiar de confianza que nos crea o a un vecino y llamar al ECU911. Alejarse del agresor o tratar de mantenerse a salvo hasta que llegue la ayuda -en el caso de estar junto al agresor-.

Si el atacante, luego de realizar el maltrato sale del hogar, pedir ayuda a la vecindad y acudir a la Unidad de Policía Comunitaria para solicitar protección, también para los hijos, en caso de tenerlos.

¿Cómo puedo ayudar si presencio un acto de violencia?
Llamar al ECU911 y después acompañar a la persona que hayan sido víctimas de cualquier tipo de maltrato para que ponga su denuncia en las Unidades de Flagrancia del país, en las Unidades Judiciales especializadas en estos casos o en las Tenencias Políticas. (I)

Ximena Tapia M.
regionsur@eltiempo.com.ec

Colaboradora: Juanita Ortega, exdirectora del departamento de Género de la Municipalidad de Cuenca

¿Por qué debemos denunciar los casos de violencia?
Tenemos que partir que la génesis de la violencia es una forma de discriminación que se tiene hacia las mujeres, que permite sostener un sistema y que las mujeres son consideradas inferiores en el ámbito público o privado. Lo que buscamos al denunciar es que se desnaturalice la violencia, que se comprenda su real dimensión y que se mire sus consecuencias, como los femicidios, los golpes, el controlar o amenazar a la mujer a través del dinero. Es necesario cuestionar a la sociedad y estas relaciones insanas no permiten a la humanidad desarrollarse y tener derechos. (O)

¿Hay denuncias falsas en los casos de violencia?
La generalidad de las denuncias sobre violencia son reales, pero a ciertas personas les interesa minimizar el tema. Para eso hay que comprender como está estructurado el sistema, en ocasiones los abogados les dicen a los hombres agresores que sean los primeros en denunciar la violencia para no ir presos, estrategia utilizada como venganza. La violencia machista afecta a siete de cada 10 mujeres en el Azuay, no sin embargo también los hombres son agredidos pero en un tan solo un 0,5 casos de cada 10 hombres. La violencia hacia las mujeres es una pandemia que debemos combatir. (O)

¿Hay algún parámetro para identificar al agresor?
R: No existen parámetros porque lo que se determina como medición de la violencia es ejercer poder de los hombres hacia las mujeres y con ello mantener un sistema de subordinación ya sea con la violencia física o psicológica. En esta última están los mensajes que nos dicen a las mujeres sobre cual es nuestro lugar, que no podemos salir, se nos dice en todo nuestro ciclo de vida desde que somos pequeña, delegándonos en un espacio que no es de nuestra elección sino una imposición social. En los proyectos con adolescentes se pueden observar sesgos de control sobre los cuerpos de las mujeres, cuando por ejemplo el joven controla las redes sociales, controla las amistades de ella, le impone una forma de vestir. Estos tipos de control al que son sometidas las adolescentes da indicios de que un posible agresor. (O)

HISTORIA DE: Fernanda Collaguazo, activista por los derechos de las mujeres.

“Digna mujer, como Dios manda”

No se trata de que piensas mañana seré feminista, la información sobre lo que es el Feminismo nadie te la explica en la educación formal. Estudié la carrera de Filosofía, desde el inicio hasta el final (durante un poco más de cuatro años), no tuve una sola clase durante toda mi formación universitaria donde me hablaran de feminismo.
Me apena mucho decir que no estudiamos a ninguna filósofa. Más si se me presentó al ¨gran¨ Nietzsche y su tan famosa frase: mujeres de ideas largas y cabellos cortos”, junto a Schopenhauer y sus astutas formas de justificar la violencia sexual, argumentando que el hombre al violar a una mujer solo está siguiendo el llamado de la naturaleza, es decir no era su culpa (pobrecito).
Otro muy conocido Tomás de Aquino, explicando que: ¨la mujer es defectuosa y mal nacida¨ su referencia principal fue la religión cristiana. Mi verdad primera también fue la religión cristiana, entonces ¿cómo puedo ser feminista? .
Hay personas que durante la niñez se quedan mirando la luna, yo lo hacia, esa actitud contemplativa es hermosa, puedes jugar con tu imaginación, conversar con ella y volverla tu amiga. Pero transgredes y utilizas esa actitud, no porque dices la voy a usar, sino porque empiezas a vivir cosas que te limitan, lastiman y no comprendes.
Si Dios nos dice: ¡Todos somos iguales! ¿Por qué la hermana no puede celebrar la eucaristía? ¿Le falta formación? La respuesta es porque es mujer.
Si Dios nos hizo a su imagen y semejanza, ¿por qué no son dignas las mujeres? ¿Qué se hace para ser digna? Estas preguntas no tienen respuesta, porque si ser mujer implica así de simple no ser digna, la respuesta sería no ser mujer.
Nadie nos preguntó si queríamos nacer hombre o mujer, si fuese así hasta antes de mis 22, hubiese dicho que quisiera ser hombre. Así las cosas serían más fáciles, sería digna inmediatamente por el simple hecho de haber nacido, mi cuerpo no se convertiría en objeto de opinión y decisión pública, sino que tendría toda la libertad de hacer con él lo que yo quisiera, como usar la ropa que me gusta y no la que me conviene, nadie me gritaría lo lindas o voluptuosas que son mis caderas. No existirían desconocidos mandándome besos en la calle.
Pero afortunadamente llegó el feminismo, diciendo que eso que nos incomoda y lastima se llama violencia, y no está bien. Y entender que no estoy mal yo, no estamos mal las mujeres, está mal el mundo.
El feminismo nos da voz para denunciar y decir esto se llama violencia. Y ahora se que es bonito ser mujer, una mujer que lucha para que llegue el vuelo de la lechuza de Minerva, en un atardecer color violeta.

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